Consiste en la prevención y el tratamiento de desarmonías en piezas dentarias y huesos de niños y adolescentes en forma temprana, es decir antes de realizar un tratamiento de ortodoncia, estimulando y guiando el desarrollo de los huesos que soportan a los dientes para el correcto acomodo de estos con la finalidad de evitar una desarmonía aun mayor y de difícil corrección.

Se utilizan terapias con aparatos bucales fijos o removibles.

La terapia funcional utiliza fuerzas intermitentes reeducando las funciones (masticación, deglución y respiración) proporcionando un estimulo biológico y una respuesta de crecimiento, mientras que la terapia activa aplica fuerzas discontinuas preparando las estructuras maxilofaciales para desarrollar normalmente las funciones a las que están destinadas

La genética y los factores ambientales pueden influenciar el desarrollo de los huesos y músculos y causar problemas ortodónticos. Los factores ambientales incluyen hábitos orales, tales como succión de dedo, pérdida prematura de dientes, obstrucción de vías aéreas por amígdalas y adenoides, así como no mantener una dieta y masticación adecuada que favorezca el correcto desarrollo de los maxilares.

Desde que erupcionan los primeros dientes del bebé se puede saber si tiene y tendrá una buena relación dental, asimismo se pueden establecer tratamientos enfocados a corregir mal oclusiones. De igual manera se puede dar orientación a los padres en lo que se refiere a alimentación y hábitos, para ayudar al correcto desarrollo de los maxilares y así evitar problemas mayores.

La participación y la cooperación del paciente son cruciales. ¡El éxito viene más fácil cuando el paciente y el padre son activos y participan en el tratamiento!