Especialidad que se encarga de atender a los más chiquitos. Mediante la motivación y la enseñanza de los diferentes objetos, logramos una experiencia positiva en su primera visita, transformando la actitud de miedo de los padres a una actitud de confianza.
La prevención es lo más importante y se comienza de muy temprana edad, siendo muy buena la comunicación con el pediatra, realizando, en primera instancia prevención, lo cual consiste en la enseñanza de una correcta técnica de cepillado para establecer hábitos de cuidado e higiene dental desde la aparición de los primeros dientes, aplicaciones tópicas de fluor y selladores con el fin de reforzar y conservar piezas dentarias sanas.
En segundo lugar se hace el tratamiento odontológico correspondiente, iniciando de esta manera al paciente pediátrico en la atención odontológica. Todo esto acompañado de motivación por parte del profesional, con el fin de desarrollar en el paciente niño-adolescente un adulto responsable de su salud bucal.

A continuación se muestra como debe ser el desarrollo de la higiene bucal en los primeros años de edad:

  • de los 4 a los 24 meses de edad comienzan a erupcionar los dientes temporales ("de leche").
  • los padres deben cepillar los dientes del bebé.

  • de los 2 a los 4 años de edad termina la erupción de los dientes temporales.
  • comienzan aprendiendo a cepillarse imitando a los padres, quienes deben supervisar a los hijos.

  • de los 5 a los 7 años de edad aparecen los primeros dientes permanentes y empiezan a caerse los dientes temporales.
  • las manos son más grandes y mejora la destreza, pero aún es necesaria la supervisión de los padres.

  • de los 8 años de edad en adelante terminarán de erupcionar los dientes permanentes.
  • aumenta el grado de destreza y los movimientos son más coordinados, por lo que ya pueden cepillarse solos.